sábado, 8 de diciembre de 2018

9/11/18 : ÚLTIMA salida a INEN

No me había visualizado aún llegar a este momento en el que mi grupo y yo saliésemos corriendo después del curso de monografía para subirnos al bus que nos llevaría a INEN por última vez en este año escolar. 

Llegamos un poco tarde, y de hecho había ya un grupo de voluntarios que estaban ocupando la sala de quimioterapia, por lo que tuvimos que reorganizarnos rápido, y terminé dirigiéndome a la sala de espera (o sala de padres). A diferencia de visitas anteriores, no quise traer mi ukulele, y esto lo percibí como una actitud algo conformista (y en una debilidad), en la que no pude pensar mucho puesto que tenía que enfocarme en interactuar con los niños. Teníamos que turnarnos, y en ese sentido encontré muy útil el trabajo en equipo, que se evidenció tanto en los cambios de turno que realizamos como en la asistencia que nos brindamos mutuamente para prestarnos material o aconsejarnos alguna actividad para proponer a los niños. 
Me había acostumbrado a cantar y a tocar para los niños, y sin el ukulele tuve que enfocarme netamente en manualidades, en orgiamis, en colorear y en la conversación que yo mismo pudiera entablar con ellos (sin la ayuda y la fluidez que la música de un instrumento puede brindar a una conversación normal), lo cual fue ciertamente un reto para mí.
A pesar de no encontrarme en la mejor disposición ese día, realmente traté de dar todo de mí y hacer de esa última visita el mejor cierre de mi participación en este programa. 

Considero que recién pude procesar todo lo que acabo de escribir una vez salí del hospital a las 4:30 y regresé caminando a mi casa mientras pensaba en ello; y siendo sincero me fui de ahí con una mezcla de sentimientos. Mucha nostalgia y melancolía ciertamente, puesto que fue la culminación de una actividad que se había convertido en un hábito para mis compañeros y para mí, que particularmente en mi caso lograba alegrar mis viernes y terminar mis semanas con un broche de oro, que me permitió entrar a un nuevo mundo, lleno de realidades y personas distintas de las cuales aprendí mucho, las cuales admiré y admiro y por las cuales me siento agradecido de haber conocido. Por otro lado (y sin embargo) me fui con muchas experiencias y aprendizajes que quedan guardados en mi corazón y en mi memoria. 
Viendo en retrospectiva, estas visitas a INEN me ayudaron a forjar un poco más de humanidad en mí; a tener más apertura a conocer nuevas realidades y personas; a tener la confianza suficiente de pararme ante un público y cantarle; a tratar de forjar un vínculo con esas personas, de aprender de ellos y de buscar enseñarles algo, a valorar el indispensable trabajo en equipo y la constante compañía y apoyo de mis compañeros y de Flor durante estas experiencias. 
Me fui de ahí sintiéndome enriquecido y agradecido por la oportunidad de formar parte de un proyecto así, con unas enormes ganas y expectativas de continuar estas visitas a futuro de forma independiente (haga o no IB2) y con un compromiso personal de compartir esta experiencia personal e invitar a más personas a ser parte de algo como esto. 

Gracias por todo, Aprendo Contigo.



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