Para esta visita en particular decidí por fin traer mi ukulele conmigo. Tras un previo ensayo en el bus que nos llevó a INEN y ya con los mandiles puestos, entramos a la sala de quimioterapia e iniciamos un show musical a manera de introducción entre Mariale y yo, que concluímos además con unas canciones de despedida al final de nuestra visita.
Al igual que en la visita anterior, tuve que afrontar el desafío de pararme ante un público de niños que aún no conocía, de cantar para ellos y de animarlos a seguir las letras de las canciones. En ese sentido creo que me falta mejorar mi canto, pero rescato también que eso no me desmotivó durante nuestro pequeño show. El trabajo en equipo, particularmente entre Mariale y yo, fue vital para que esto fuese posible, ella era la voz principal, y quien me mostraba qué acordes tocar en el ukulele.Fue una experiencia que me aportó mucho, que me ayudó a lanzarme más a menudo y a apostar por nuevas ideas a pesar de las sugestiones y las inseguridades que pueden haber de por medio.
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